viernes, 29 de marzo de 2013

El primer coro de la roca


Se cíerne el águila en la cumbre del cielo,
El cazador y la jauría cumplen su círculo.
¡Oh revolución incesante de configuradas estrellas!
¡Oh perpetuo recurso de estaciones determinadas!
¡Oh mundo del estío y del otoño, de muerte y nacimiento!
El infinito ciclo de las ideas y de los actos,
infinita invención, experimento infinito,
Trae conocimiento de la movilidad, pero no de la quietud;
Conocimiento del habla, pero no del silencio;
Conocimiento de las palabras e ignorancia de la Palabra.
Todo nuestro conocimiento nos acerca a nuestra ignorancia,
Toda nuestra ignorancia nos acerca a la muerte,
Pero la cercanía de la muerte no nos acerca a Dios.
¿Dónde está la vida que hemos perdido en vivir?
¿Dónde está la sabiduría que hemos perdido en conocimiento?
¿Dónde el conocimiento que hemos perdido en información?
Los ciclos celestiales en veinte siglos
Nos apartan de Dios y nos aproximan al polvo.

T.S. Eliot
(Traducción: Jorge Luis Borges)

jueves, 14 de marzo de 2013

Felices los normales

Felices los normales, esos seres extraños,
Los que no tuvieron una madre loca, un padre borracho, un hijo delincuente,
Una casa en ninguna parte, una enfermedad desconocida,
Los que no han sido calcinados por un amor devorante,
Los que vivieron los diecisiete rostros de la sonrisa y un poco más,
Los llenos de zapatos, los arcángeles con sombreros,
Los satisfechos, los gordos, los lindos,
Los rintintín y sus secuaces, los que cómo no, por aquí,
Los que ganan, los que son queridos hasta la empuñadura,
Los flautistas acompañados por ratones,
Los vendedores y sus compradores,
Los caballeros ligeramente sobrehumanos,
Los hombres vestidos de truenos y las mujeres de relámpagos,
Los delicados, los sensatos, los finos,
Los amables, los dulces, los comestibles y los bebestibles.
Felices las aves, el estiércol, las piedras.

Pero que den paso a los que hacen los mundos y los sueños,
Las ilusiones, las sinfonías, las palabras que nos desbaratan
Y nos construyen, los más locos que sus madres, los más borrachos
Que sus padres y más delincuentes que sus hijos
Y más devorados por amores calcinantes.
Que les dejen su sitio en el infierno, y basta.


Roberto Fernández Retamar

jueves, 28 de febrero de 2013

XXIV


Amor, debemos separarnos: que no sea

terrible ni amargo. En el pasado
hubo demasiada luna y autocompasión:
dejemos que esto termine así: nunca antes
el                                             sol
atravesó el cielo de manera más intrépida,
nunca antes los corazones tuvieron más
ganas
de ser libres, de acabar con mundos y
devastar
                                               bosques;
tú y yo ya no los llevamos; somos cáscaras

                                              que miran
cómo el grano se emplea para un uso
                                              diferente.
Hay arrepentimiento, siempre hay
                                              arrepentimiento.
Pero es mejor que nuestras vidas se
desaten,
como dos barcos llevados por el viento,
                                             húmedos de luz,
partiendo del estuario con sus cursos ya
                                             fijados,
y que saludándose se distancian, y se
pierden                                 de vista a lo
lejos.

Philip Larkin (Traducción Bruno Cuneo y Cristóbal Joannon)


lunes, 4 de febrero de 2013

Retrato



Yo no tenía este rostro de hoy,
tan calmo, tan triste, tan delgado,
ni estos ojos tan vacíos,
ni este labio amargo.

Yo no tenía estas manos sin fuerza,
tan detenidas y frías y muertas;
yo no tenía este corazón
que ni se muestra.

Yo no advertí este cambio,
tan simple, tan cierto, tan fácil:
¿En qué espejo se perdió
mi imagen?

Cecilia Meireles

jueves, 17 de enero de 2013

Las tardes



Ya casi no recuerdo las mañanas,
su tiempo azul y claro,
lejos quedan, perdidas en colegios
o en piscinas extrañas e indolentes.

Porque sentimos duro el despertar
retrasamos ahora
la luz que nos fatiga los despegados ojos.
Y es un destino oscuro el de las tardes,
en ellas aprendí que llegará la noche,
y que es inútil
cualquier esfuerzo por burlar la historia
equivocada y triste de los años.
He vivido en la espera absurda de la vida,
cuando he gozado
ha sido con reservas; amé creyendo en el amor
que habría luego de venir, y que faltó a la cita,
y renuncié al placer por la promesa
de una dicha más alta en el futuro incierto.

Pero los días, al pasar, no son
el generoso rey que cumple su palabra,
sino el ladrón taimado que nos miente.
Con su certeza
nos convierte la edad en más mezquinos,
nos enseña a amar lo que nos duele,
las cosas más pequeñas, aquello que ahora somos
y tenemos: la música suave, nuestros cuerpos,
el calor de la estancia y el cansancio.
Buscamos la derrota de las tardes, su tregua
en la exigencia vana de una gloria
que ya no nos seduce. Nos convierte
la edad en más obscenos, y aceptamos
cualquier regalo aunque parezca pobre:
esa boca gastada por el uso, tan dulce aún,
el fuego antiguo y leve de la carne,
los viejos libros, los amigos justos,
un poema mediocre, pero nuestro,
y la costumbre extraña
de ser al fin felices en la sombra.

Es un destino oscuro el de las tardes,
pero también hermoso
y breve como el paso de los hombres.

Vicente Gallego

martes, 15 de enero de 2013

¿Ars poética?


En la esencia de la poesía hay algo indecente:
brotan de nosotros cosas que no intuíamos tener,
así que pestañeamos como si de nosotros saltara un tigre…

Ésta es la utilidad de la poesía, que nos recuerda
cuán difícil es seguir siendo la misma persona,
pues nuestra casa está abierta, sin llaves en la puerta,
e invisibles huéspedes entran y salen.



Czeslaw Milosz (Traducción X. Farré)

domingo, 6 de enero de 2013

Zambúllete en busca de sueños


Zambúllete en busca de sueños
pues de lo contrario una consigna puede derribarte
(los árboles son sus raíces
y el viento es viento)


Confía en tu corazón
si se incendian los mares
(y vive por amor
aunque las estrellas caminen de espaldas)


Honra el pasado
pero saluda al futuro
(y sacúdete la muerte
bailando en esta unión nupcial)


No te inquiete un mundo
con sus héroes y villanos
(pues a dios le gustan las chicas
el mañana y la tierra)

e.e. cummings (Traducción José Casas)
Fotografía de Paola Bernal