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jueves, 6 de agosto de 2015

La vida me carga en el aire como un gigantesco buitre


La verdad de los dioses
carnales como nosotros y lánguidos
no proviene de la nada
sino del deseo estruendoso del corazón
      partido por el amor

en su estampida por el rostro de un
      adolescente
con su furia delicada
cruzo avenidas insomnes y corrídas
      por la lluvia
mi mano alcanza mi dolor
      presente
y me preparo para un día duro
      amargo y pegajoso
la tarde desploma su azul sobre
      los tejados del mundo
no viniste a nuestra cita y muero
      un poco y me encuentro solo
      en una ciudad de muros
tal vez no sepas del ritual
      del amor como una fuente
     el agua que corre no correrá
         jamás la misma hasta el poniente
mi dolor es un ángel herido
      de muerte
eres un pequeño dios verde
      y riguroso
horarios de muerte ciudades cementerios
      la muerte es la orden del día
la noche viene a raptar lo que
      sobra de un sollozo.

Roberto Piva 
(versión de Rodolfo Mata)

lunes, 2 de septiembre de 2013

Poema de Navidad


Para eso fuimos hechos
Para recordar y ser recordados
Para llorar y hacer llorar
Para enterrar a nuestros muertos
Por eso tenemos largos brazos para los adioses
Manos para coger lo que nos fue dado
Dedos para cavar la tierra.


Así será nuestra vida:
Una tarde siempre para olvidar,
Una estrella apagándose en la oscuridad
Un camino entre dos sepulturas
Por eso necesitamos velar
Hablar bajo, pisar leve, ver
La  noche dormir en silencio.


No hay mucho que decir:
Una canción sobre una cuna
Un verso, quizá, de amor
Una oración para quien se va
Pero que no olvide esa hora
Y que por ella nuestros corazones
Se abandonen, graves y simples.

Vinicius de Moraes (traducción de José Javier Villarreal)

lunes, 4 de febrero de 2013

Retrato



Yo no tenía este rostro de hoy,
tan calmo, tan triste, tan delgado,
ni estos ojos tan vacíos,
ni este labio amargo.

Yo no tenía estas manos sin fuerza,
tan detenidas y frías y muertas;
yo no tenía este corazón
que ni se muestra.

Yo no advertí este cambio,
tan simple, tan cierto, tan fácil:
¿En qué espejo se perdió
mi imagen?

Cecilia Meireles