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lunes, 22 de junio de 2015

Palabras para seducir los cuerpos


El país se fue al carajo. Al menos esa era la sensación que tenía El Alfaqueque cuando caminaba por las calles desoladas de la ciudad en busca de una farmacia abierta. La alerta de epidemia tenía a todos encerrados en sus casas, aunque no faltaban los valientes ―o los descerebrados― a quienes les tenían sin cuidado el tono alarmista de los medios. Sí, mientras la mayoría se recluía esperando lo peor, otros seres seguían fieles a sus costumbres, ocupando su mesa regular en los bares y locales oscuros que se apiñaban en el Corredor de las Caricias.

Un hombre promedio no estaría buscando muertos, pero El Alfaqueque no pertenece a esa categoría. El protagonista de La Transmigración de los Cuerpos (Periférica, 2013), la reciente novela de Yuri Herrera, posee un don especial, que lo ha hecho tener un trabajo poco usual... Y peligroso.

No se puede decir que El Alfaqueque se arriesgue a la primera de cambio. Menos en medio de estas circunstancias llenas de promesas. Su vecina, la Tres Veces Rubia, está solita y algo urgida, ni el gorila de su novio se atreve a salir por medio a un contagio. Frustrada, la joven se da cuenta de la presencia del protagonista, cuyas palabras tienen un extraño poder: fascinan a quien las escucha. Al fin, la chica de sus suspiros lo invita a pasar a su casa. Un sueño largamente acariciado.

Con una narrativa ágil, influenciada por el realismo sucio norteamericano, la tercera novela del mexicano presenta un escenario que no le parecerá ajeno al lector, pues está inspirado en la epidemia de influenza que mantuvo a los niños fuera de las escuelas del país, y que suscitó distintos ataques de pánico (así como el desabasto de tapa bocas, geles antibacteriales y vacunas) en el año 2009.

En medio de esta novela negra abundan personajes que seducen de inmediato al lector. Ahí está la Tres Veces Rubia, esta vecina que vuelve loco a El Alfaqueque; el Ñándertal, eterno compañero de aventuras, que tiene una herida honda en el corazón, de esas que no cierran nunca. También aparece Vicky, una enfermera ruda, quien siempre está a mano para ayudar al protagonista.

No faltan “los malos”, los matones del lugar que de cuando en cuando tienen encargos para el Alfaqueque. Ahora la misión no será tan sencilla, pues habrá que hacer un extraño intercambio entre familias rivales (los Fonseca y los Castro): los dos cuerpos de unos jóvenes muertos en extrañas circunstancias.

La pluma de Yuri Herrera es refrescante. Y es que si bien aborda temas que son una constante en los últimos años en la narrativa nacional ―violencia, crimen, ambientes sórdidos― al final lo que plantea el autor es una historia redonda que muestra lo que sucede cuando la gente está asustada. Vemos, en este espejo que deforma la realidad a través de la ficción, pero que a fin de cuentas nos devuelve la conciencia de nuestra propia imagen, cómo somos capaces, bajo la sombra de la desconfianza y el miedo, de hacer cosas terribles.

Yuri me comentó hace unos días, cuando se presentó en la Feria Internacional del Libro en Arteaga, que él se toma su tiempo para escribir sus libros. Después de leer La Transmigración de los Cuerpos, no sé si sus lectores tengamos la paciencia para esperar lo que sigue. Al igual que su personaje, El Alfaqueque, las palabras de Herrera producen fascinación.

miércoles, 23 de abril de 2014

Las revelaciones de Alice Munro


El cuento es “algo vislumbrado con el rabillo del ojo”. Esta sentencia de V.S. Pritcher la recoge el norteamericano Raymond Carver en su ensayo “Escribir un cuento”. Una descripción que se ajusta perfecto a la sensación que provoca leer la obra de Alice Munro, la más reciente integrante del club del Premio Nobel de Literatura.
     La obra de la canadiense no era muy leída antes de ganar el máximo galardón de las letras, un hecho que se debe a que en estos tiempos las editoriales apuestan por la publicación de novelas, dejando en un segundo plano a la narrativa breve. Al respecto, la propia Muro señaló, en una entrevista para una televisora canadiense, que el Nobel podría “hacer ver a la gente que el cuento corto es un arte importante, no algo con lo que uno juega hasta tener una novela escrita”.
     En México, algunos de los títulos de la canadiense que puede encontrar el lector, editados por Penguin Random House, son: “La Vida de las Mujeres”, “Demasiada Felicidad” y “Amistad de Juventud”.
     Hace unos días leí con detenimiento “Las Lunas de Jupiter” y “Mi Vida Querida”, este último contiene cuatro textos autobiográficos escritos con la maestría de Munro, pero revestidos de emociones profundas.
     La autora comparte las sensaciones de su infancia, en las que se mezclan la extrañeza y el dolor ante los cambios y la muerte. También, en los apartados “Voces” y “Vida Querida” —que le da título al libro— tenemos un atisbo a la vida de una joven Alice, que vive en una casa aislada del pueblo, en pleno campo, y que narra, a través de una mirada prístina, sus andanzas en el bachillerato, las tareas domésticas, el fracaso del negocio paterno, la aparición temprana del Parkinson de su madre. “en casa no cundió el desconsuelo más que de costumbre”, señala la autora con ese estilo en el que la narración se hilvana con frases cortas y contundentes.
     Munro escribe del tiempo en que había cines en todos los pueblos; de los noviazgos cortos destinados al naufragio; de los viejos que ven cerca, muy cerca, un destino inefable; de las casas aisladas en la que habitan ermitaños, solitarios, perdedores, gente que decidió bajarse del tren de la vida para verla pasar.
     No hay mucho drama en los cuentos que conforman “Mi Vida Querida” y “Las Lunas de Júpiter”. No es que la escritora nos entregue fuertes escenas de llanto o de una emoción extrema que reflejen el desaliento de algunos de sus protagonistas. La cercanía que surge entre lector y los personajes se logra a través de los diálogos o de una línea breve y contundente, capaz de conmovernos.
     “Lo que sienten no es terror ni agradecimiento, todavía no. Lo que sienten es perplejidad”, describe en el cuento “Cena del Día del Trabajo".


“Las Lunas de Júpiter” presenta una serie de relatos — “Historias Desafortunadas, , “Accidentes”, “Prue”, Visitas”, etcétera— que se erigen sobre vidas ordinarias, y se construyen con detalles minuciosos, labrados con precisión demoledora. Personajes que recorren calles y caminos de Canadá, pero que nos dan la sensación de que habitan en nuestro vecindario, de que podríamos topamos con ellos a la vuelta de la equina, que los rozamos en la parada del camión, que los escuchamos en el supermercado o hablando solos en la oficina de la lado. Hombres y mujeres que nos hablan de las transformaciones, del paso del tiempo, de los deseos no cumplidos y del resentimiento que guardamos dentro, en una suerte de caja de seguridad cuya cerradura se avería cuando hemos dejado atrás la juventud y sus sueños disparatados.
     “No debes dar al lector ninguna oportunidad de recuperarse: tienes que mantenerlo siempre en suspenso”, solía aconsejar el escritor ruso Anton Chéjov. Y Alice Munro, la “Chéjov canadiense”, no da tregua en sus relatos y nos deja este espejo de letras, insinuando que ahí, entre las páginas, hemos atisbado un fragmento de nuestra propia existencia.

sábado, 8 de febrero de 2014

La nostalgia y su peregrinaje


“Aunque logres borrar los recuerdos, o enterrarlos muy hondo, no puedes borrar la Historia”, sentencia pensativo Tsukuro Tazaki, quien ve, a lo largo de los años, cómo la vida parece prescindir de él, dejándolo de lado, aislado, sin un lugar en el mundo.
A los 36 años, el ingeniero se pregunta, gracias al encuentro con Sara -por quien siente una fuerte atracción-, por qué a los 20 años la idea de la muerte lo obsesionaba. No es que el joven pensara en cómo suicidarse, mas bien consideraba que la vida era un tren del cual ya tenía ganas de bajarse, que el sitio en el que se sentiría mejor podría ser una oscura cavidad interminable.
En su reciente libro, “Los Años de Peregrinación del Chico sin Color” (Tusquets, 2013), Haruki Murakami presenta varios temas que son recurrentes en sus obras: la soledad, el amor, los sueños, la nostalgia.
Tazaki se percata de que el pasado sigue junto a él, como un invisible aliento denso y turbio, pero cuya presencia no puede negarse. El ingeniero trabaja en lo que siempre le ha gustado, el diseño y construcción de estaciones de ferrocarril, y en estos lugares, sentado en una banca, contempla el ir y venir de las personas, de las parejas, de los amigos, de los padres. Tazaki observa todo esto desde su solitud y se sabe extraño; él no posee ningún lazo afectivo sólido, sus amigos más queridos decidieron cortar toda relación con él, con el estudiante cortés y sosegado, con el chico sin color.
A diferencia de las historias más intrincadas que ha mostrado el escritor japonés en libros como “Crónica del Pájaro que da Cuerda al Mundo”, “Kafka en la Orilla” y “1Q84”, en esta novela la trama se centra sólo en el periplo que vive el protagonista con el objetivo de buscar una respuesta a la pregunta que lo ha perturbado durante los últimos 16 años: ¿por qué sus amigos lo abandonaron?, dejando que se hundiera, sin explicación alguna, en el océano caótico de emociones e ideas que lo llevaron al borde de la muerte. Durante casi dos décadas Tsukuro ha vivido con “sus sentimientos guardados en el vacío de su corazón”.
Estos cuatro amigos que rompieron con el joven, dos chicas y dos chicos, tienen un “color” en sus apellidos, por lo que solían llamarse Mister Red, Mister Blue, Miss White y Miss Black. Tazaki era el único que no tenía color, y ahora, a la distancia, él piensa que ese vacío lo ha mantenido alejado de los demás, que ha provocado que sufriera un abandono tras otro.
En este viaje Tsukuru buscará esos sentimientos largamente ocultos, ya empolvados, para sanar una herida que, ahora lo sabe, siempre ha permanecido abierta.
“Los corazones humanos no se unen sólo mediante la armonía. Se unen más bien, herida con herida,. Dolor con dolor. Fragilidad con fragilidad. No existe silencio sin un grito desgarrador, no existe perdón sin que se derrame sangre, no existe aceptación sin pasar por un intenso sentimiento de pérdida”, reflexiona el joven, después de experimentar sueños perturbadores, experiencias dolorosas y charlas cargadas de melancolía, de la certeza de que el pasado no puede ser recobrado.
En “Los Años de Peregrinación del Chico sin Color” nos topamos con un Murakami nostálgico, que relata su historia al compás de las notas de “Le mal du Pays”, de Franz Liszt. Y, al igual que Tsukuru, llegará el momento en que debamos sentarnos a contemplar nuestro interior, y pensaremos en aquella época, en la que creíamos ciegamente en algo, pues éramos capaces de creer ciegamente en algo... “Esa emoción no puede haberse desvanecido del todo."

sábado, 28 de diciembre de 2013

Mis recomendaciones literarias del 2013



El 2013 fue un año que dejó varios libros: antologías, novelas, poemarios, cuentos. La oferta literaria de los últimos meses cuenta con ejemplares que atraparon mis tardes y noches durante largas horas con historias entrañables o poemas luminosos. Les dejo mi lista de recomendaciones de este año que está a punto de terminar.

La Verdad sobre el Caso Harry Quebert. Joël Dicker. Alfaguara
“Todo el mundo hablaba del libro”. Con esta frase inicia la primera novela que Joël Dicker publica en español, una descripción que se ajusta perfecto a lo que está sucediendo en México con “La Verdad sobre el Caso Harry Quebert”.
La historia tiene como protagonista a Marcus, un prometedor escritor que tuvo una primera novela muy exitosa, pero que después sufre el mal de la página en blanco, lo que pone en riesgo el jugoso contrato que tiene con una prestigiosa editorial de Nueva York.
Para salir del paso, el joven viaja a la casa de su maestro y amigo, Harry Quebert, una celebridad de la literatura norteamericana. En medio de este encuentro se descubre el cadáver de una joven de 15 años que se creía desaparecida. Un hallazgo que perturbará a la pequeña ciudad de Aurora y que pondrá a Marcus a escribir de nueva cuenta.
A lo largo de la novela,  y antes de cada capítulo, aparecen pequeños textos que son los consejos que Harry le hace a Marcus sobre cómo ser un buen escritor. De acuerdo al autor, estas pequeñas lecciones conforman una suerte de obra paralela de la historia principal, en la que se combinan una narración vertiginosa, un caso policiaco con el toque justo de misterio y suspenso, y la fórmula mágica que comparte el protagonista con los lectores: “Hay dos cosas que dan sentido a la vida: los libros y el amor”.

En el Lejero. Evelio Rosero. Tusquets
Publicada originalmente hace una década en Colombia, “En el Lejero” apareció este año en las librerías mexicanas, pero para los lectores de nuestro país es incuestionable la vigencia de la historia de Jeremías Andrade, un hombre que, contra toda esperanza, busca a su nieta perdida en un pueblo sórdido y oscuro.
El viejo se topa de frente con el miedo, con la indiferencia, con la violencia que es capaz de arrebatarte con crueldad a lo que más amas. De hecho, el autor escribió este novela basándose en la realidad que se vivió en los andes del sur colombiano, en donde los secuestros y las desapariciones se contaron por cientos.
Jeremías tiene que buscar a su Rosaura en el perdedero, en el Lejero, una denominación que describe a un sitio tan poderoso en el que se reúnen los extraviados, los olvidados, las memorias de otro tiempo.


La Simetría de los Deseos. Eshkol Nevo. Océano

Si pudieras pedir un deseo ¿cuál sería? Esta pregunta circula por nuestras mentes con mucha frecuencia, cuando las velas de un pastel de cumpleaños relucen frente a nuestro rostro, cuando resuenan las campanas que anuncian el año nuevo. Un grupo de cuatro jóvenes amigos (Yuval, Amijai, Ofir y Yoav) decide, tras ver el partido final del Mundial de 1998, escribir tres de esos anhelos que esperan ver cumplidos en la próxima copa del mundo.
En cuatro años la vida puede cambiar de muchas formas. El hado puede conducirnos por sendas totalmente inesperadas. Y es que, a la vuelta de los meses, como sostiene Yuval Fried –quien relata la historia- “Es difícil cuantificar y calcular la lejanía, la proximidad, la lealtad, la infidelidad, el amor o la nostalgia”.
Narrada en forma ágil, esta novela –la primera que publica Eshkol Nevo en español- muestra esas piezas entrañables de las que se compone  la vida: la amistad, el amor, la desesperanza,  la lucha contra el olvido. Sin sospecharlo, estos amigos verán cómo sus deseos se unen con una simetría perfecta, un trazado oscilante que permite medir la vida de triunfo en triunfo, de fracaso en fracaso, de mundial en mundial.

 
Los Trinos que se extinguen. María Polydouri. Vaso Roto
Dueña de una voz intensa, pero breve, María Polydouri escribió dos libros esenciales para la poesía griega del siglo 20: “Los Trinos que se Extinguen” (1928) y “El Eco en el Caos” (1929). En su breve, pero intenso legado –murió a los 28 años víctima de la tuberculosis- se encuentran poemas sueltos, una novela inacabada y varios diarios.
Y justo el primer título aparece íntegramente traducido por primera vez al español, gracias al acucioso trabajo de Manuel Macías –que además ofrece a los lectores un maravilloso poema de Kostas Karyotaquis en la introducción del libro.
La muerte, el amor, el deseo, la soledad, el tiempo breve de los hombres, son algunos de los temas que trata la escritora griega. Sus versos  tienen esa pátina de nostalgia en la que radica la comprensión de la belleza y su fugacidad:
Pero ahora su corazón guarda silencio,
y tan solo su amor permanece
y camina.
Y todos nos decimos “es su sombra la que va errante”.
“Es la triste/ sombra del poeta."

Antología. La poesía del Siglo XX en Brasil. Edición de José Javier Villarreal. Visor/ UANL
Existen poemas que nos revelan, a veces sin tener idea de ello, las imágenes y sensaciones que cargamos en el alma. José Javier Villarreal logra reunir una serie de epifanías poéticas, de esas que calan hondo en la memoria, en una antología bilingüe de poesía brasileña del siglo 20 que forma parte de la colección La Estafeta del Viento de la editorial Visor.
Como describe el editor en el prólogo del libro: “El arte se nos vuelve cuerpo, respiración, miradas que nos sitúan en el corazón de la memoria donde sólo  hay sujetes que, al verse, se reconocen y nombran”.
Esta publicación permite rastrear algunos de los temas que han marcado los versos del país sudamericano durante los últimos años –el amor, la memoria, el cuerpo, el deseo, la pasión, la rebeldía y un largo etcétera– y observar “el sentido sonoro de las palabras”, como escribe Manoel de Barros en su poema “Nadie”.
El lector puede encontrar a 245 autores medulares del siglo pasado: Manuel Bandeira, Jorge Lima, Maurilo Mendes, Carlos Drummond de Andrade, Haroldo de Campos, Vinicius de Moraes, Lêdo Ivo –de quien aparece un poema cedido a José Javier justo para esta edición-, Ana Cristina César, Adélia Prado, entre otros.
Con una traducción en la que se siente la pluma del poeta, estos poemas nos recuerdan, como escribió Vinicius de Moraes, que “Para eso fuimos hechos / Para recordar y ser recordados …”

Otras recomendaciones


Poesía

  • Del Crear y lo Creado. Poesía Completa 1983-2011. Hugo Mujica. Vaso Roto
  • El Lugar donde Duele. Hamutal Bar Yosef. Vaso Roto
  • Mal de Graves. Francisco Hernández. Almadía
  • Material del Deseo. Antología Poética. J.M. Caballero Bonald. La Otra/ UANL
  • Una Tribu de Salvajes Improvisando a las Puertas del Infierno. Antología Beat. Aldvs/ UANL


Novela

  • La Fila India. Antonio Ortuño. Océano
  • Londres Después de Medianoche. Augusto Cruz. Océano
  • Los Años de Peregrinación del Chico sin Color. Haruki Murakami. Tusquets


Cuento

  • El Matrimonio de los Peces Rojos. Guadalupe Nettel. Páginas de Espuma


Crónica
  • El Karma de Vivir al Norte. Carlos Velázquez. Sexto Piso

Ensayo
  • Las Penas del Guardador de Rebaños. Tras la Huella del Polifemo. José Javier Villarreal. Fondo de Cultura Económica.



miércoles, 26 de diciembre de 2012

Mis recomendaciones literarias del 2012

El 2012 fue un año que dejó varios libros en mi biblioteca. Desde nuevas colecciones hasta obras póstumas, además de antologías, novelas, poemarios y catálogos; la oferta literaria de los últimos meses cuenta con ejemplares que vale la pena tener en casa.
Muchas fueron las publicaciones que llenaron mis noches de historias, de versos, de reflexiones. Aquí les comparto algunos de los títulos cuya lectura no los dejará impasibles:

Si en Otro Mundo Todavía. Antología Personal. Jorge Fernández Granados. Almadía.
Esta publicación muestra a una de las voces poéticas más destacadas de los últimos años. Y aunque el trabajo de Jorge Fernández Granados no es desconocido, esta antología permite rastrear algunos de los temas que han marcado sus versos durante más de una década (y a lo largo de seis libros).
En la obra del poeta defeño, el lector puede encontrar ese otro mundo que se intuye, pero que sólo puede ser revelado a través de las palabras, de las historias" que nacen "en la orilla de las cosas”.
En Si en Otro Mundo Todavía destacan dos poemas: Cenit (de La Música de las Esferas, 1990), una pieza de largo aliento de ritmo contundente, y Nadir (de Los Hábitos de la Ceniza, 2000), su contraparte. Si en el primero se acepta, y se abraza, una fuerza que está en todo, en el amor y en el deseo, pero también en la furia y la nostalgia; en Nadir el poeta toma conciencia de la pérdida, de que, como lo dice el término astronómico, hay ocasiones en que la vida nos encuentra en el punto más bajo.
Este es un libro que a lo largo de las páginas se transforma en una promesa de encontrar, en el espejo poético, ese “algo inefable y sudoroso” que nos pertenece, ese “algo que nos quema”.

Di su Nombre. Francisco Goldman. Sexto Piso.
Inscrita en ese ambiguo territorio que se forma entre la realidad y la ficción, la reciente novela de Francisco Goldman es un ejercicio de evocación, de amor; una batalla contra la falibilidad de la memoria.
“El amor dichoso no tiene historia”, sostiene Denis de Rougemont en su ensayo El Amor y Occidente, y esa frase lapidaria apareció en mi mente cuando comencé el relato que entreteje el norteamericano en torno a Aura Estrada.
Promesa de las letras mexicanas, con apenas 30 años de edad, Aura muere en un accidente en las playas de Oaxaca, frente a la mirada atónita de su esposo, Francisco Goldman. Acusado por la familia de la joven de haber provocado su muerte, y dolido por su temprana partida, el periodista decide recuperar a su mujer a través de sus diarios y escritos.
Divertida a ratos, dolorosa con frecuencia (¿acaso hay otra forma de sentir la ausencia forzosa?), Di su Nombre, elegida como uno de los mejores libros del año de “The New York Times”, es una historia del amor que, a través de la escritura, se convierte en bastión irreductible frente al olvido.

El Lenguaje del Juego. Daniel Sada. Anagrama.
Hace más de un año murió Daniel Sada, pero dejó una novela que fue publicada este 2012 por Anagrama (en convenio con la Universidad Autónoma de Nuevo León). En El Lenguaje del Juego ,el escritor nacido en Baja California da forma a una historia que se desarrolla en Mágico, nombre con el que denominó a ese vasto territorio que siempre conquistó su imaginación y que se puede rastrear a lo largo de su obra: el norte de México.
En la Mágico aparecen rumores sobre gente muerta, colgada cerca del pueblo, mientras los vecinos ven cómo los militares desfilan por las calles, portando sus armas. El lector se enfrenta con la visión de Sada sobre la violencia que azota nuestro país, narada con un uso extraordinaria del lenguaje, sello característico de la pluma del mexicano.

La Torre y el Jardín. Alberto Chimal. Océano.
La vena fantástica de Alberto Chimal adquiere nuevas dimensiones con su reciente novela, La Torre y el Jardín, que forma parte de la colección Hotel de las Letras, editada por Océano y coordinada por Martín Solares.
La historia se desarrolla en Ciudad Morosa, en donde está enclavada una torre fabulosa en la que personajes y hechos caben perfecto en el significado de esta palabra: son extraordinarios, increíbles, excesivos.
En esl burdel fantástico descrito por Chimal, nadie se asombra con las voces que surgen de los muros, con los secretos que guarda Isabel (uno de los personajes centrales de la historia, con las “bestias amables” que pululan por los rincones.
Considerada por su editor como una de las novelas más ambiciosas de la literatura latinoamericana actual, La Torre y el Jardín es una obra que muestra que la fantasía y la ciencia ficción no son ajenos a la literatura en castella; y que no podrán soltar los fanáticos del género.

Rubén Herrera, 1888-1933. Instituto Nacional de Bellas Artes, Gobierno del Estado de Coahuila
El pasado agosto se inauguró en el Museo Nacional de Arte (Munal) la exposición retrospectiva “Ruben Herrera. Trazos y Volumen” sobre el trabajo de uno de los pintores academicistas más notables de México.  Dividida en tres apartados, “La Niñez y los Sueños, 1868-1908”; “Descubriendo el Mundo, 1909-1920”; y “El Retorno a sus Raíces, 1921-1933”, la muestra es un auténtico viaje pictórico por el desarrollo artístico de Herrera (quien vivió en Coahuila la mayor parte de su vida).
A lo largo de la exposición, curada por Juan Manuel Corrales y Lucía Ruanova Abedrop, se pueden observar desde apuntes, bocetos y estudios, hasta retratos y óleos de gran formato, en los que el genio del dibujante se descubre al capturar múltiples fisonomías con extraordinario detalle, no exento de sentimiento y emoción.
Las imágenes de las obras que integraron esta exposición se encuentran en este bello volumen, que incluye además textos de los especialistas Juan Manuel Corrales Calvo y Citlali Salazar Torres.
Maestro de la policromía, Rubén Herrera es recordado, a 124 años de su nacimiento, como un referente indiscutible del arte nacional del siglo 20.

jueves, 13 de diciembre de 2007

Crónica del escritor que da cuerda al mundo

El aroma de las magnolias, la lluvia, las espigas de susuki balanceándose al compás del viento de octubre, los interminables domingos fracturados por memorias y recuerdos, la dulce melancolía del blues y la música de los Beatles. Éstos son los elementos que rodean la historia que Watanabe trata de recordar en las alturas del cielo europeo.

Es Nowergian Wood, canción de los Beatles, la culpable de detonar la memoria del protagonista de Tokio Blues, novela escrita por uno de los mejores narradores contemporáneos: Haruki Murakami. Con dicho título, este autor japonés se dio a conocer internacionalmente, y ahora es posible encontrar la mayoría de su obra editada por Tusquets.

Lo que vuelve entrañable la obra de Murakami no es su estilo narrativo, semejante al viaje raudo en un tobogán, sino la disección que realiza del alma humana. En su obra, el lector se ve envuelto en un torbellino de sensaciones, las acciones pesan en el espíritu no por el certero dolor que causan, sino por los detalles que las rodean.

En Tokio Blues, Watanabe guarda en la memoria la calidez de la piel de Naoko, las bellas arrugas del rostro de Reiko, la impertinencia de Midori y la tristeza insoportable de descubrir que todo eso se ha perdido.

En Al Sur de la Frontera al Oeste del Sol, lo que acerca al lector a Hajime, personaje central de la novela, es su lacerante humanidad, esa verdad que late en todos aquellos que han sentido una pasión, esa sensación de pertenecer a algo o alguien que se ha perdido en el vaivén del tiempo, engullido por una cotidianidad inevitable y desprovista de color. Y el recuerdo yace arrinconado en un lugar recóndito, conservado para no sentirse solo, vacío.

En esta narración se habla del amor, de un sentimiento perdido y recobrado que no se sabe en dónde puede dársele cabida porque arrasa y desborda. De pronto, el lector intuye que en ocasiones, al igual que Hajime, se construye una vida tranquila ajena al galope desbocado del corazón, pero de pronto vuelve el deseo acuciante que se creía olvidado, que trastorna el universo y lo pone de cabeza.

En Sputnik Mi Amor Murakami sumerge al lector en una historia seductora y llena de
enigmas lógicos, en donde los hechos de apariencia imposible son sólo piezas de la compleja alma humana. Las personas pueden desaparecer en una pequeña isla sin dejar rastro, pueden dividirse en dos y perder esa otra mitad para siempre, pueden enamorarse de seres que, cual satélites artificiales olvidados, orbitan sobre el cielo un instante para desaparecer una vez más.

Sumire es la protagonista, una joven que se afana en ser novelista y conquistar las palabras. Un día, se enamora de forma fulminante, sin lógica alguna y con la furia de un tornado a través de la llanura. Se enamora de una mujer casada 17 años mayor, se enamora de "Sputnik, mi amor".

Quien narra la historia es el mejor amigo de Sumire, que la ama desde siempre y que sabe que jamás será correspondido.

La trama que tejen estos tres seres solitarios habla del amor que siempre conduce a algún sitio. Tal vez sea un mundo especial y desconocido o un lugar lleno de peligros, donde se esconda algo que inflija una herida profunda, mortal.

Sumire lo sabe y –al igual que el lector– lo acepta: "Tal vez pierda todo lo que poseo. Pero ya no puedo volver atrás. Sólo puedo abandonarme a la corriente que discurre ante mis ojos. Aunque me consuma entre las llamas, aunque desaparezca para siempre".