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miércoles, 6 de agosto de 2014

Si muero pronto

Si muero pronto,
Sin poder publicar ningún libro,
Sin ver la cara que tienen mis versos en letras de molde,
Ruego, si se afligen a causa de esto,
Que no se aflijan.
Si ocurre, era lo justo.

Aunque nadie imprima mis versos,
Si fueron bellos, tendrán hermosura.
Y si son bellos, serán publicados:
Las raíces viven soterradas
Pero las flores al aire libre y a la vista.
Así tiene que ser y nadie ha de impedirlo.
Si muero pronto, oigan esto:
No fui sino un niño que jugaba.
Fui idólatra como el sol y el agua,
Una religión que sólo los hombres ignoran.
Fui feliz porque no pedía nada
Ni nada busqué.
Y no encontré nada
Salvo que la palabra explicación no explica nada.

Mi deseo fue estar al sol o bajo la lluvia.
Al sol cuando había sol,
Cuando llovía bajo la lluvia
(Y nunca de otro modo),
Sentir calor y frío y viento
Y no ir más lejos.

Quise una vez, pensé que me amarían.
No me quisieron.
La única razón del desamor:
Así tenía que ser.

Me consolé en el sol y en la lluvia.

Me senté otra vez a la puerta de mi casa.
El campo, al fin de cuentas, no es tan verde
Para los que son amados como para los que no lo son:
Sentir es distraerse.

Alberto Caeiro

Versión de Octavio Paz

lunes, 9 de diciembre de 2013

El patio de la infancia


Recuerdo los viejos días
el patio de baldosas amarillas seguía vivo
tú tenías doce
trece
quince años.
Ahora es difícil recordarlo
la memoria tiene sus trucos.

Una vez
sola una
saltamos la verja del patio
nuestras miradas se encontraron
cómo nos asustamos
al ver la cara de la otra
roja, sudorosa por el esfuerzo.
Éramos felices
nosotras
un montón de chicas.

Me asombra que tanta risa tuviera espacio
que se multiplicaran los rostros
ahítos de esperanza
tantos como baldosas amarillas
tenía aquel patio.
Tú y yo
sentadas en una banca de cemento
ignorantes de que el tiempo corre rápido
de que la vida pasa por encima
sin fanfarrias ni avisos.
Muchas no lo recuerdan
no existe un calendario fiel
nadie puede medir el tiempo
en números y cruces rojas.

Miro las fotos que guarda mi madre
las que no necesitan flashdrives
sino tinta y mucha suerte
los rostros felices me hacen preguntas
y no dudo
celebré los requiebros del deseo
el éxtasis de los sentidos
la ternura
arriesgué todo a pesar de los pronósticos.
Runas de cobre
esas baldosas siguen
multiplicándose en el patio.